Todo gira entorno a la confianza y la fiabilidad.
La finca de Bo Johansson en Svenstorp, Suecia, pertenece a la familia desde el año 1846. Junto con sus hijos, trabaja 300 hectáreas de terrenos de labranza y 70 hectáreas de bosque. En sus terrenos se cultivan habas, trigo, cebada y colza – la base para la alimentación de los 10.000 puercos que son criados cada año. "El sol es nuestro jefe", bromea Bo Johansson, "él decide cuándo cosechamos." Para lograrlo, el agricultor necesita máquinas fiables en las que pueda confiar.











