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Agricultura eficiente:

Transmisiones alternativas.

Transmisiones alternativas

Oportunidades y obstáculos de las transmisiones alternativas.

Para una economía más sostenible, también la agricultura tiene que adaptarse. Para lograr reducir las emisiones de CO2 de forma efectiva, tenemos que valorar todas las opciones de transmisiones alternativas – sobre todo, en lo relacionado con la pregunta de cuáles son las tecnologías que consideramos con mayor futuro.

En su función de fabricante de maquinaría agrícola, uno de los objetivos de CLAAS es lograr soluciones eficientes y respetuosas con el medio ambiente – porque la agricultura solo funciona respetando la naturaleza. Al mismo tiempo, valoramos enormemente el mantener un balance adecuado, considerando la presión de costes a la que están expuestos los agricultores. Así es que, valoramos continuamente cuáles son las innovaciones que son practicables, respetuosas con el clima y aplicables desde un punto de vista económico.

Según la Agencia alemana de Protección del Medio Ambiente, la “combustión móvil y estacionaria”, que incluye también a las máquinas agrícolas, causó en el 2021 una décima parte de todos los gases con efecto invernadero expulsados por la agricultura. Esto equivale a cerca del 0,9% del total de las emisiones en Alemania. Incluso cuando el porcentaje pueda parecer bajo, en CLAAS valoramos de forma abierta todas las opciones tecnológicas para lograr reducirlo al máximo. Para ello, el debate se centra principalmente en tres transmisiones alternativas: Soluciones con baterías eléctricas, transmisiones de hidrógeno y combustibles líquidos respetuosos con el medio ambiente. Mostramos las ventajas y desventajas de las tres perspectivas y para que escenarios de uso son adecuadas.

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1. Transmisiones eléctricas

Las transmisiones eléctricas ya se han establecido para el transporte de personas, demostrando ser una alternativa útil frente a los motores de combustión para las necesidades cotidianas. También en la agricultura, existen sectores para los que la transmisión eléctrica tiene sentido, por ejemplo, para tractores pequeños. Cuando se trata de realizar tareas cercanas a la finca, trabajos de campo poco pesados o trabajos municipales, la máquina con batería eléctrica será capaz de satisfacer las expectativas. Pero, para máquinas potentes y mayores, actualmente sigue siendo impensable el uso de motores eléctricos. Requieren una mayor fuerza de tiro o el motor tiene que accionar, además de al vehículo principal, también a componentes adicionales, como es el caso de la unidad de trilla en la cosechadora. Para ser capaz de cumplir con estas tareas, sería necesaria una batería muy grande y muy pesada. En el caso de un tractor con una potencia de 135 kW, la batería de una alternativa eléctrica tendría, a modo de ejemplo, que pesar diez veces lo que pesa el motor habitual con el depósito de diésel. El resultado: La máquina sería demasiado pesada y causaría a largo plazo daños en el suelo, debido a la compactación del mismo durante el trabajo de campo. Una capacidad reducida de la batería, con un peso adicional aceptable, no permitiría ningún alcance acorde con las exigencias de la práctica.

La velocidad del desarrollo técnico no es algo que se deba subestimar. En especial, las capacidades de las baterías y la velocidad de carga es algo que en los últimos años ha mejorado cada vez más. Los altos costes de inversión para baterías y la infraestructura de carga serán, en primer lugar, un freno para su extensión práctica. Pero, mediante ayudas económicas y el uso de una electricidad de bajo precio, producida por uno mismo, la inversión se puede rentabilizar en unos años. Actualmente, un agricultor tendría que invertir aproximadamente 40.000 euros en una infraestructura de carga.

2. Transmisiones hidrógenas

Actualmente, el uso de hidrógeno con pilas de combustible es un tipo de transmisión no realista para la agricultura. Las máquinas agrícolas requieren mucha potencia en poco tiempo – una pila de combustible no está preparada para ello. Lo que sí podría funcionar en un futuro es el uso de motores de combustión de hidrógeno. A diferencia de la transmisión eléctrica, esto tendría la ventaja de que se podría mantener principalmente el tren de potencia actual de las máquinas agrícolas, aunque, lógicamente, fuese montado otro motor. Pero, para llevar consigo el hidrógeno necesario, sería necesario un volumen del depósito diez veces mayor en comparación con la construcción actual – o repostar a menudo. El espacio constructivo adicional transformaría por completo la arquitectura actual de las máquinas. Retos adicionales vienen dados por la infraestructura y la logística: La construcción de un surtidor de hidrógeno es extremadamente cara en comparación con un surtidor de diésel. Actualmente, una empresa agrícola tendría que invertir cerca de 800.000 euros. Además, el hidrógeno, por el contrario de la electricidad proveniente del enchufe, tendría que ser suministrado a menudo a la finca.

3. Combustibles líquidos

La tecnología de transmisión con las mejores perspectivas son los denominados Drop-in-Fuels. El término hace mención a su ventaja de que para su uso no es necesaria ninguna transformación. Para su fabricación se utilizan, por ejemplo, residuos biológicos y aceites, así como para el combustible HVO. Otro combustible Drop-In es el E-Fuel que es fabricado con la ayuda de corriente a partir de agua y CO2. Aunque al utilizar los combustibles Drop-In se expulse CO2, al igual que en el gasóleo convencional – durante su formación se retira exactamente la misma cantidad de CO2 del entorno. Así que son CO2-neutrales. Además, la transformación a HVO sería, comparado de forma directa, la solución más económica y efectiva, ya que también la flota existente se beneficiaría de ello. Una empresa agrícola media solo tendría que invertir unos 8.000 euros para un depósito de combustible.

HVO ya está, en teoría, disponible y, hasta finales de 2023, CLAAS habrá autorizado su uso en la mayoría de sus máquinas – pero esta alternativa sostenible frente al gasóleo no puede ser comercializada hasta el momento en las gasolineras. Los E-Fuels no estarán disponibles en cantidad suficiente hasta aproximadamente el año 2030. Otro combustible líquido bio-sostenible es el ya disponible y utilizado bio-diésel. Pero, para su uso, serían necesarias transformaciones en las máquinas y, además, su manipulación y almacenamiento son complicados.

Abiertos a nuevas tecnologías en lo referente a transmisiones alternativas

La buena noticia: Existen muchas diferentes maneras con las que la agricultura ya podrá ser neutral en sus emisiones de CO2 en un futuro próximo. Algunas tecnologías ya están disponibles, otras van por buen camino de poder ser también utilizadas para la agricultura. El requisito preliminar fundamental para un futuro que cuide el medio ambiente es estar abierto a la tecnología. Ya que, un sector económico tan complejo como es la agricultura, con sus más diversas exigencias, requiere soluciones específicas para cada campo de aplicación. Entre ellas se encuentra también hacer que la transmisión existente cada vez sea más eficiente, algo en lo que trabajos de forma continua.

Nosotros, en CLAAS, queremos que el uso de máquinas agrícolas sea cada vez más eficiente y respetuoso con el medio ambiente durante toda la cadena de proceso. Además de valoraciones de transmisiones alternativas, también son importantes una eficiencia incrementada del proceso con la ayuda de máquinas interconectadas, la optimización del manejo con una automatización inteligente y el incremento de la eficiencia de la máquina.