Todo gira entorno a la campana hileradora.
Esta es especialmente fiable en el LINER, debido a que marcha siempre lubricada en baño de aceite. Además, el plato excéntrico de fundición esferolítica de grandes dimensiones garantiza un gran kilometraje. De la mejor protección posible se encargan los puntos de flexión predefinidos en los portapúas, que se doblan en caso de choque por debajo de la campana hileradora, protegiendo su corazón.