1. Transmisiones eléctricas
Las transmisiones eléctricas ya se han establecido para el transporte de personas, demostrando ser una alternativa útil frente a los motores de combustión para las necesidades cotidianas. También en la agricultura, existen sectores para los que la transmisión eléctrica tiene sentido, por ejemplo, para tractores pequeños. Cuando se trata de realizar tareas cercanas a la finca, trabajos de campo poco pesados o trabajos municipales, la máquina con batería eléctrica será capaz de satisfacer las expectativas. Pero, para máquinas potentes y mayores, actualmente sigue siendo impensable el uso de motores eléctricos. Requieren una mayor fuerza de tiro o el motor tiene que accionar, además de al vehículo principal, también a componentes adicionales, como es el caso de la unidad de trilla en la cosechadora. Para ser capaz de cumplir con estas tareas, sería necesaria una batería muy grande y muy pesada. En el caso de un tractor con una potencia de 135 kW, la batería de una alternativa eléctrica tendría, a modo de ejemplo, que pesar diez veces lo que pesa el motor habitual con el depósito de diésel. El resultado: La máquina sería demasiado pesada y causaría a largo plazo daños en el suelo, debido a la compactación del mismo durante el trabajo de campo. Una capacidad reducida de la batería, con un peso adicional aceptable, no permitiría ningún alcance acorde con las exigencias de la práctica.










